¿Cómo influye el desarrollo visual en la lectura?

¿Cómo influye el desarrollo visual en la lectura?

La lectura es un proceso que necesita dos componentes: el visual y el verbal.

Cuando se lee, se hacen pequeñas pausas o fijaciones que permiten la lectura de la frase completa. Lo mismo sucede cuando entramos a una habitación y recorremos con la vista en la búsqueda de algún objeto. Y también cuando estamos observando un cuadro, para captar todos los detalles.

Si no existe un buen desarrollo visual, la decodificación de las representaciones gráficas de las letras no se realizará de una manera correcta.

Los movimientos sacádicos son el movimiento que se realiza de manera simultánea en ambos ojos cuando observan en la misma dirección a un punto determinado. Si estos movimientos no funcionan correctamente, influye en la lectura. Por lo tanto, nos podremos encontrar con las siguientes consecuencias: mala interpretación del texto, movimientos de la cabeza a medida que se lee, sustituciones, omisión de letras, palabras o líneas completas, retrocesos, usar un dedo para saber por dónde se va leyendo, etc.

En otras palabras, la deficiencia o falta de desarrollo visual tendrá repercusiones negativas en el proceso de la lectura.

La lectura como proceso

La lectura es un proceso que se inicia en cuando el lector presenta una capacidad discriminatoria adecuada para notar las diferencias que existen entre algunos símbolos gráficos que pueden resultar semejantes, como, por ejemplo, entre la “b” y la “d”, entre la “a” y la “e”, o la “p” y la “q”. También consiste en diferenciar correctamente palabras cortas, como el “el” por “le”, “es” por “se”, así como también para poder memorizar los diversos códigos que se emplean en la lecto-escritura.

Cuando el cerebro obtiene la imagen, entran en el juego las áreas que se encargaran de hacer el reconocimiento visual, las cuales se conectarán con las áreas lingüísticas de forma inmediata y automática para, en un solo movimiento, darle a la palabra el significado adecuado, articularla y pronunciarla.

Funciones visuales que afectan la lectura

Existen algunas funciones visuales que pueden afectar la lectura, entre ellas:

• Deficiencias visuales acomodativas u oculomotoras. Se producen cuando los movimientos oculares tienen que ajustarse cada vez que se desplazan de una línea a otra hasta lograr enfocarlo de manera correcta. Esto, en sí, no es un problema para aprender a leer, pero influye a la hora de realizar la compresión lectora.

• Desintegración entre la visión periférica y la función central. La visión periférica es la que nos permite descifrar lo que ocurre en nuestro entorno. Se trata de un sistema visual de tipo transitorio. La visión central nos va a consentir atender una tarea visual determinada. Se trata de un sistema visual de tipo secuencial o sostenido.

Aunque estos dos sistemas funcionan de forma diferente, debe existir entre ellos una sincronía para enviar la información al cerebro, para que llegue así en la secuencia correcta.

Estas deficiencias visuales, por el esfuerzo que requieren para mantener la función visual, reducen la automaticidad de procesamiento visual. Esto ocasiona que muchos niños (en ocasiones, adultos), no muestren ningún interés en la lectura, pues no comprenden lo que leen.

Para corregirlas, se busca conseguir la mayor información en poco tiempo por medio de las terapias visuales, para poder remediar y ayudar en el rendimiento de la lectura y la comprensión lectora.

Problemas visuales y mitos

Existen algunas creencias relacionadas con la visión, la lectura y la luz o la falta de ella, indicando que leer con poca luz puede ocasionar un “desgaste” de la vista.

El ojo es un órgano que se encuentra anatómicamente preparado para ajustarse a los cambios que se suceden en las condiciones lumínicas a nuestro alrededor. Gracias a los músculos que forman la pupila, el ojo puede regular la luz que llega.

Por eso, cuando pasamos de un ambiente iluminado a uno sin iluminación, en cuestión de minutos nos adaptamos y podemos ver. Igual sucede si pasamos de un sitio sin luz, oscuro, a uno bien iluminado, si hacemos el cambio de manera gradual, nos causa menos molestia que si se hace de improviso.

Cuando se lee con poca luz, las células fotoreceptoras de la retina, los bastones, se hacen cargo de facilitar la visión en condiciones de penumbra, aunque no son capaces de diferenciar los colores.

Lo que realmente sucede cuando se lee con poca luz es que al hacerse un poco más difícil la visión, se dificulta también el reconocimiento de las palabras y hace que la lectura se transforme en una tarea más pesada. Esto puede provocar fatiga ocular (o astenopia), ocasionando dolor de cabeza y cansancio visual. También se dice que leer mucho en algún momento ocasionará trastornos en la visión.

El hábito de la lectura no constituye una acción que cause perjuicio a la vista ya que los movimientos oculares, vistos como un ejercicio ocular no dañan la vista. Así pues, la lectura no perjudica los ojos. En caso de cansancio, basta con cerrar durante unos segundos los ojos, para que se relajen y se recuperen.

Consejos para cuando leemos durante mucho tiempo

• Las personas que usan gafas de lectura, no deben dejar de usarlas para leer.

• Se debe leer con una luz natural preferiblemente y descansar la vista de vez en cuando.

• Durante la lectura, se recomienda alejar la vista del libro cada cierto tiempo, manteniendo la vista fija en un punto lejano hacia arriba, hacia abajo y hacia los lados durante al menos tres segundos.

• Parpadear varias veces de manera seguida. Al parpadear las lágrimas se extienden por todo el ojo, cubriéndolo con una capa protectora que le protegerá de la sequedad ocular.

Habilidades visuales implicadas en la lectura

• Movimientos oculares o sacádicos. Son movimientos rápidos y precisos para no saltarnos las palabras, o las líneas.

• Enfoque. Es la capacidad de ver las letras de una forma clara, si hay problemas de enfoque, las letras aparecerán borrosas.

• Convergencia. Es la habilidad de leer manteniendo la mirada en el mismo sitio del libro. Si no ocurre así, veremos doble.

• Discriminación visual. Se refiere a la capacidad de interpretar las letras rápidamente.

• Constancia de forma. Es el saber que una misma letra puede presentarse escrita con diferentes tipologías.

• Visuoespacialidad. Esta habilidad nos permite, por ejemplo, diferenciar la “b” de la “d”.

• Cierre visual. Consiste en completar las palabras sin necesidad de realizar demasiados movimientos oculares. Es decir, de leer silaba por silaba, al inicio, poder leer las palabras completas.

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