En verano pasamos gran parte del tiempo al aire libre. Piscinas, playa, aire acondicionado, sol.. Todos estos factores pueden afectar a nuestros ojos y provocarnos molestias o enfermedades.

Existen algunos grupos de personas especialmente sensibles, como los niños y personas mayores. Los ojos son más sensibles en verano ya que son susceptibles de sufrir daños más fácilmente. Por eso, es importante seguir una serie de cuidados para evitar posibles lesiones.
Algunos de los síntomas son enrojecimiento, sequedad, irritación. Normalmente estos síntomas se presentan de forma leve y transitoria. No obstante, es importante tomar algunas precauciones.

 

Factores perjudiciales

Existen ciertos factores en verano que pueden ser los causantes de algunos problemas o molestias oculares:

  1. Alta luminosidad del sol.
  2. Exposición excesiva al sol.
  3. El cloro de las piscinas.
  4. Altas temperaturas.
  5. Falta de protección.
  6. Aire acondicionado.

 

Problemas más frecuentes

Conjuntivitis: La conjuntivitis es la inflamación de una membrana que recubre el globo ocular. Esta inflamación normalmente es transitoria y no afecta a la visión.
Existen diferentes tipos de conjuntivitis: alérgica, infecciosa o por causas irritativas. La más común es la alérgica. Ésta normalmente se produce por hongos o bacterias. Los síntomas son sensación de malestar en los ojos, picor, lagrimeo y sensación de tener arenilla en el interior del ojo.

Fotoqueratitis: La fotoqueratitis es una inflamación de la córnea debido a una sobreexposición al sol (rayos UVA y UVB). Los síntomas son picor, dolor, sensación de arena en el ojo, excesiva sensibilidad a la luz y, en algunas ocasiones, visión borrosa.

Catarata precoz: Una exposición inadecuada y sin protección al sol puede causar la aparición precoz de cataratas.

 

¿Cómo debemos proteger nuestros ojos del sol?

  • Gafas de sol con filtro solar, que bloqueen tanto los rayos UVA como los UVB.
  • Elegir monturas que nos cubran totalmente la zona de los ojos.
  • Extremar las precauciones en las horas centrales del día, ya que son las horas de máxima radiación solar.
  • Utilizar otro tipo de accesorios, como gorras y sombreros, para aumentar la protección.
  • Extremar la precaución en niños y personas de edad avanzada.
  • Proteger nuestros ojos también debajo del agua, para evitar posibles infecciones, con gafas de bucear. De esta forma evitaremos el contacto directo con el cloro y con ciertos gérmenes que pueden concentrarse en ríos, en la playa o en piscinas.
  • Evitar el contacto directo en nuestro ojos del aire acondicionado y ventiladores. Ambos pueden provocarnos sequedad ocular.

 

Cómo proteger nuestros ojos

Desde la infancia debemos proteger nuestros ojos de la exposición solar, siguiendo las pautas que hemos marcado anteriormente. De esta forma evitaremos lesiones en los ojos debido a la exposición solar. Además, es muy importante comprar las gafas de sol en centros especializados.

Recuerda que una lente aunque lleve color no significa que proteja de la radiación solar; un cristal oscuro sin filtro dilata la pupila, dejando paso a una mayor cantidad de radiaciones UV, pudiendo provocar daños en estructuras oculares tan importantes como la retina.

Tu óptico-optometrista de confianza te asesorará para que escojas la monturas y lentes más adecuadas. En un centro especializado te garantizarán la calidad de las lentes y nos asesorarán adecuadamente sobre las gafas, según el filtro y la actividad que vayamos a realizar con ellas.

 

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